Página sobre sarcoidosis

Junio 19, 2009 por asiestoyyo

Hola a todos,

Recientemente, hemos creado una página web dedicada a la enfermedad de sarcoidosis.

En un principio, teníamos el blog como punto de encuentro para todos aquellos que sufren la enfermedad o la comparten con algún ser querido, como es mi caso. Pero visto que la magnitud de mensajes se hace impracticable a través del blog, además de la página web, se ha creado también un foro dedicado a sarcoidosis.

Se está animando mucha gente a escribir y compartir sus experiencias en el foro. Tú puedes ser uno o una más en la lista de todos aquellos que comparten sus inquietudes, sus miedos, sus preocupaciones, sus experiencias… y que además se siente arropado al tener un nexo común con el resto.

Te animo a que te presentes y nos cuentes tus experiencias con la enfermedad en la siguiente dirección de foro:

http://sarcoidosis.mi-web.es/board/

Además, podrás encontrar información muy útil sobre la enfermedad en la dirección:

http://sarcoidosis.mi-web.es/

¡Venga! ¿A qué esperas? ¡Anímate!

La Sarcoidosis no siempre gana

Abril 24, 2009 por asiestoyyo

esperanza

A ti, Iván, por estar ahí cada día mimándome y regalándome grandes momentos. Llenas mi vida de coraje, ilusión y esperanza

Desde que nacemos nos repiten sin cesar que la vida es importante, que la educación es importante, que amar es importante, que ayudar es importante…. pero nunca nos damos cuanta de cuán es de importante hasta que ves cómo esta vida se puede escapar de tus manos en pocos meses, semanas, días, horas, minutos, segundos… Sientes que aquello que eras capaz de hacer hace unas semanas hoy no puedes lograrlo.

A partir de este momento tu modo de pensar, sentir, actuar y valorar cambia por completo. No quiere decir que antes no lo sintieras, pero es ahora cuando se despierta un sentimiento más fuerte aún que nos regala la posibilidad de disfrutar de cada paso dado, de cada minuto disfrutado, de cada logro alcanzado como si fuera el último.

Octubre de 2007. Como cualquier mañana de otoño me desperté para ir al trabajo. Después de ducharme, vestirme y desayunar caminé hasta la oficina para comenzar un día más. Aquella mañana trascurrió con normalidad. Tras completar mis horas de trabajo regresé a casa para comer y descansar, ya era fin de semana. Este descanso se convirtió en el comienzo de la historia que voy a relatar.

Aunque durante esa semana había notado molestias en los ojos, no lo había dado mayor importancia hasta el día siguiente, cuando amanecí con los ojos extremadamente inflamados, sin apenas poderlos abrir. Sin pensármelo dos veces me arreglé y acudí al centro de Salud que me correspondía de Urgencias. Una vez allí, la doctora que estaba de guardia me dijo que sólo era una irritación y un estado agudo de Blefaritis, que se solucionaba con una limpieza intensa con agua, jabón y manzanilla.

Pasó el fin de semana y regresé a la oficina. Con la cara algo deformada debido a la hinchazón, mis compañeros de trabajo no dudaron en preguntarme qué me había ocurrido y me animaron a visitar al oftalmólogo para pedir una segunda opinión. Una de mis compañeras se mostró dispuesta a acompañarme en ese mismo momento.

Aún no sabía que ese día que acababa de comenzar marcaría un antes y un después en mi vida. Tras hablar con varias compañeras del hospital donde me encontraba trabajando conseguí que uno de los oftalmólogos me hiciera un hueco para ver cuál era mi problema. El doctor revisó mis ojos con detenimiento y su diagnóstico final fue Blefaritis aguda y Queratitis, para lo cual me recetó un colirio corticoideo. Con el paso de los días, la hinchazón de los ojos se reducía muy lentamente, y al menos ya no tenía tantas molestias al pestañear o mover los ojos.

El tiempo pasaba y yo continuaba con mi quehacer diario deseando que mis ojos se recuperaran lo más pronto posible. A los pocos días llegué a casa después del trabajo, comí y procedí a hacer uso de la famosa siesta española para reposar. En ese descanso, y en un simple gesto de recogerme el pelo detrás de la oreja sentí que algo no iba bien, tenía un bulto de gran tamaño detrás del lóbulo. “¡Dios mío cómo no lo he notado antes!”, me enfadé conmigo misma, convencida de que con ese tamaño no acababa de aparecer.

A pesar de no sentir dolores (al menos en ese momento) decidí acudir al Servicio de Urgencias de un hospital privado de mi ciudad, donde normalmente el tiempo de espera se reduce notablemente en las salas. Tras hacerme el chequeo pertinente, el doctor me diagnosticó Otitis Externa y me recetó unas gotas que debían de ser administradas dos veces al día, a pesar de haber informado al médico que tenía desaconsejado introducir líquidos en mis oídos debido a una operación que me realizaron cuando era niña. Mi susto superaba todo lo demás, así que accedí a utilizar las gotas que me habían recetado.

A la mañana siguiente regresé de nuevo al trabajo. La preocupación interior hacía que la rutina se disipara. A las 8 en punto colgué mi abrigo en la taquilla, me puse la bata blanca y me senté en la mesa en disposición de comenzar la jornada revisando papeles. Pero no logré estar más de cinco minutos en el puesto. Al llegar mi compañera de oficina me desahogué y se lo conté todo. Ella, asombrada, me dijo que tenía que verme un médico cuanto antes.

Junta buscamos a un otorrinolaringólogo que pudiera verme y darme su diagnóstico. Tras leer el informe de Urgencias del hospital al que acudí la noche anterior, su apreciación fue que mi oído estaba en perfectas condiciones y que el bulto que tenía no correspondía a esa zona, sino a la zona de la parótida, y que por tanto interrumpiera automáticamente las gotas que me habían recetado.

En ese mismo momento toqué la puerta de la unidad de Maxilofacial y expuse el caso. Uno de los doctores no tuvo ningún impedimento en tumbarme en la camilla y palpar el bulto. En un principio, todo apuntaba a que pudiera ser alguna piedra en la parótida que impedía segregar saliva y por tanto, estaba obstruyendo el conducto parotideo.

Me aconsejó que durante los días de descanso que comenzaban, concretamente el Día del Pilar, examinara posibles cambios, bebiera mucho líquido y saboreara caramelos ácidos para ayudar a la apertura del conducto.

El lunes siguiente regresé con la cara más deformada si cabe, con un bulto más hinchado y unos terribles dolores que anunciaban que algo no iba nada bien. En cuanto visité al especialista de Maxilofacial no dudó en mandarme hacer todas las pruebas pertinentes para saber qué era lo que estaba pasando. Dos Ortopantomografías no sirvieron para detectar cuál era el problema, una resonancia tampoco mostraba que hubiera cualquier tipo de rareza. Así pues, pasaron a punzarme y extraer líquido de los ganglios inflamados. Todo en tiempo récord, ninguna de estas pruebas dieron pistas de qué podía ser. Los especialistas, desconcertados, estudiaban el caso. La última opción era abrir la zona y hacer una biopsia del ganglio. Al día siguiente debía ingresar. Acceder a esa zona era difícil y laboriosa, me advirtieron.

Nada me iba a frenar para saber qué me estaba sucediendo. ¿Podía ser cáncer? Era una opción no descartable pues los médicos no acertaban a decir qué está ocurriendo. La operación fue un éxito y la cicatriz todo una obra de arte del doctor. A pesar de tener que dar casi 30 puntos, su profesionalidad hizo que un año después la cicatriz ni se vea.

Anteriormente, desde Cirugía Maxilofacial me realizaron todo tipo de pruebas y me invitaron a visitar a un compañero de Medicina Interna. Tras ponerme en contacto con el doctor, me citó para hacerme una revisión completa y abrir la historia médica. Tengo que dar las gracias a todo el equipo médico por su enorme atención e interés.

Comenzó a hacerme preguntas variadas sobre mi presente y mi pasado, me exploró y enseguida tuvo sospechas de lo que podía ser. Comenzó a hacerme ese mismo día pruebas, una radiografía de Tórax y unos análisis completos de sangre y orina. No era conveniente dejar pasar los días. Fueron momentos en los que la incertidumbre que sentía por dentro era más grande que mi persona. Una vez me entregaron la placa de Tórax se las llevé a la consulta. Parecía que los pasos médicos caminaban hacia lo cierto. El médico internista solicitó la biopsia en la parótida, porque a pesar de su complicación podía resultar un resultado clave para diagnosticar el problema. Además, me remitió a Dermatología porque las manchas que tenía en la piel también podían indicar otra pieza del puzzle que había que formar.

Conjuntamente, todos los especialistas se pusieron a trabajar rápidamente. En Dermatología no dudaron en pedir un quirófano rápidamente para poderme realizar una biopsia de una de las manchas más profundas de la pierna.

Fueron días muy duros, quizá de los días más duros que recuerde de toda mi vida. Los días que había que esperar para obtener los resultados se hicieron eternos. En primer lugar, acudí a consulta de Maxilofacial, donde me dieron la noticia que ni el propio médico esperaba que fuera: el ganglio indicaba que había granulomas. Apenas quince días después, la dermatóloga me dio el mismo informe, granulomas no necrotizantes en la piel.

Enero de 2008: El puzzle estaba prácticamente concluido, pero aún faltaba por comprobar que no padecía alguna otra enfermedad que diera opción a confusión. Tras descartar todo lo demás y comprobar que el ECA mostraba índices elevados ya no había dudas: padecía SARCOIDOSIS. Recuerdo aquel momento como un día en el que sentía alegría por saber al fin qué era lo que me atacaba, y pánico por desconocer cómo podía evolucionar y qué me depararía el futuro. Paralelamente, le di gracias a la vida porque en esos días tan duros, mientras caminaba por los pasillos del hospital como si nada pasara, continuando con mi trabajo diario y pensando que nada podía devolverme la felicidad, me regaló lo que más necesitaba y que años atrás había perdido: mi otro yo, la luz de mis ojos, lo más importante de mi vida.

A partir de ese momento, el médico internista me explicó en qué consistía la enfermedad, el desconocimiento de sus causas, sus consecuencias, sus tratamientos, etc. No tuvo reparo en dedicarme todo el tiempo necesario para que no me quedara ninguna duda contra lo que a partir de ese momento tendría que luchar. Algunos momentos del día mi malestar me invitaba a tirar la toalla, pero no lo podía consentir. Con 26 años la victoria de la batalla tenía que ser para mí.

El doctor internista no dudó en comenzar un tratamiento. Cuanto antes mejor. Me recetó Urbason al desayuno, a la comida y a la cena; y comencé una dieta baja en sal y nada de azúcar para compensar la retención de líquidos que me ocasionarían los corticoides. A pesar de todo, mi cara se puso redondita y mis piernas y tobillos doloridos. Era verano y el calor intensificaba aún más el malestar sufrido por la medicación. Cada día me puse el reto de andar al menos una hora para no dejarme vencer por la enfermedad; reconozco que muchos días era incapaz de mover las piernas y tenía que concentrarme para hacerlo, pero me daba igual, tenía que conseguir salir de aquello cuanto antes. Con 27 años no me podía conformar con vivir así.

Las revisiones eran muy continuas. No había terminado de hacer una prueba cuando ya debía hacerme otra. Pero lo agradecía, porque sentía que así no se nos escaparía ningún dato.

Con el tiempo los corticoides comenzaron a agudizar los efectos secundarios. La hinchazón en cara y piernas se completó con calambres y dolorosos agarrotamientos en todas las articulaciones, sobre todo en los dedos de las manos y de los pies. A pesar de la hinchazón comentada, mi peso había bajado considerablemente. Paradójicamente, en el momento de comenzar con el tratamiento con corticoides adelgacé 6 kilos, que aún no he vuelto a recuperar manteniéndome en 48 kg con una altura de 1,61 cm.

Como los calambres eran constantes mi preocupación aumentó, así que decidí acudir en busca del doctor para que me resolviera la duda. Me comentó que podía ser debido a los corticoides y el tiempo que llevaba con ellos, pero para asegurarnos me realizó una radiografía para comprobar el estado de mis huesos y músculos. Tras casi un año en tratamiento, el médico se arriesgó a ir reduciendo la dosis para ver si el brote había remitido y podía interrumpir el tratamiento.

Muy poquito a poco, conseguimos bajar la dosis sin experimentar cambios en el ECA ni en las pruebas. Actualmente, me encuentro sin tratamiento, con el ECA mantenido dentro de los niveles, las pruebas pulmonares mejoradas y con la energía recuperada.

Enero de 2009. Continuaré con mis revisiones y en alerta, pero puedo decir que hoy por hoy me encuentro mejor de lo que me había sentido en mucho tiempo. Con muchas fuerzas, muchas ganas de vivir, y con muchos proyectos e ilusiones por cumplir. ¡HE GANADO LA BATALLA!

Y ahora sí puedo decirte que tú también puedes conseguirlo. La medicación es fundamental, pero tu fuerza, lucha y ganas de salir forman parte de ese tratamiento. Mucho ánimo.

Marta Castillo

Encuesta sobre el blog

Abril 20, 2009 por asiestoyyo

Vivo en la generación desencantada

Febrero 19, 2009 por asiestoyyo

desencanto

Nadar en las aguas turbias
Los días siguientes
Esperar aquí el fin
Flotar en el aire demasiado pesado
Casi nada
A quién tender la mano

Si debo caer de lo alto
Que mi caída sea lenta
No he encontrado descanso
Más que la indiferencia
Sin embargo,
quisiera recuperar la inocencia
Pero nada tiene sentido
y nada está bien

Todo es caos a mi alrededor
Todos mis ideales, palabras estropeadas
Busco un alma que pueda ayudarme
Soy de una generación desencantada,
Desencantada

Quien podría impedirme entenderlo todo
Cuando la razón se hunde
A que pecho consagrarse
Quien puede pretender
Acunarnos en su vientre

Si la muerte es un misterio
La vida no tiene nada de tierno
Si el cielo tiene un infierno
El cielo seguro puede esperarme
Dime,
En estos vientos opuestos cómo orientarse
Ya nada tiene sentido, ya nada está bien

Todo es caos a mi alrededor
Todos mis ideales, palabras estropeadas
Busco un alma que pueda ayudarme
Soy de una generación desencantada,
Desencantada

Todo es caos a mi alrededor
Todos mis ideales, palabras estropeadas
Busco un alma que pueda ayudarme
Soy de una generación desencantada,
Desencantada

Desenchantee – Kate Ryan

El lado oculto de la sarcoidosis

Septiembre 29, 2008 por asiestoyyo

Casi siete años después de los atentados contra el World Trade Center, el marcador de víctimas mortales continúa aumentando. Detrás de ese número, el 2.750, se encuentra la abogada de 41 años Felicia Dunn-Jones, que no murió en las Torres Gemelas a consecuencia del impacto de los aviones o el derrumbamiento de los edificios, sino cinco meses después debido a una enfermedad respiratoria causada por el polvo tóxico que respiró. Su caso, pese a las advertencia que surgieron semanas y meses después del 11-S, es el primero en el que las autoridades neoyorquinas reconocen la consecuencia del polvo inhalado ese día, y ahora abre las puertas a miles de otros que buscan justicia, no sólo en los tribunales sino también en la atención médica.

Los forenses determinaron que la exposición de la mujer a las nubes de polvo, con elementos tóxicos, provocadas por el derrumbe de las Torres Gemelas contribuyó a su fallecimiento, por lo que su nombre ha sido añadido a la lista de muertos en los ataques terroristas. “La acumulación de evidencias indica que algunas personas que se vieron expuestas al polvo del World Trade Center sufrieron sarcoidosis o una reacción inflamatoria no distinguible de la sarcoidosis”, afirmó el jefe de los forenses de Nueva York, el doctor Charles S. Hirsch, en una carta difundida por los medios de comunicación. La sarcoidosis es una enfermedad de origen desconocido que puede afectar a cualquier órgano o sistema del cuerpo. “Casi con toda certeza, más allá de una duda razonable, la exposición al polvo del WTC contribuyó a su muerte”, añadió. “Los forenses de Nueva York aceptan ahora lo que miles de personas con dolencias relacionadas con el 11-S y sus médicos pensaban: que el polvo de la zona cero fue dañino e incluso mortal”, señaló la demócrata Carolyn Maloney.

Antes de conocerse la información del caso Jones, sólo en Nueva Jersey se había relacionado una muerte con la exposición al polvo del World Trade Center. Un patólogo de ese Estado concluyó en abril del 2006 que el fallecimiento del detective retirado del Departamento de Policía de Nueva York James Zadroga, de 34 años, estuvo directamente relacionado con las toxinas liberadas a la atmósfera tras los ataques. Zadroga, quien sufrió daños cerebrales y en su aparato respiratorio después de estar cerca de 500 horas retirando escombros en el WTC, murió en enero de 2006. El padre del joven, Joseph Zadroga, dijo entonces que su hijo padeció sarcoidosis y reclamó que pasara a formar parte de la lista de víctimas mortales del 11-S.

Mientras los dos titanes de cemento se desploman, una gigantesca nube de polvo y escombros persigue por las calles aledañas a miles de personas que huyen despavoridas. Felicia estaba entre ellos, tratando de alcanzar el mar desde su oficina, dos manzanas al norte de las Torres Gemelas. No pudo correr más rápido que el polvo. En un momento dado, la nube tóxica la alcanzó, aunque ella no supo que acababa de recibir una bocanada mortal. Cuando logró llegar a su casa de Staten Island era ya de noche. “Estaba en estado de shock, cubierta de polvo y cenizas”, recordó después su marido, Joseph Jones. “No le puse mucha atención a eso, estaba tan contento de verla…”. La alegría del milagro le duraría apenas cuatro meses. Después de Navidad cogió una tos fastidiosa que no logró sacarse de encima hasta su muerte un mes después, el 10 de febrero de 2002. Ahora quien estaba en estado de shock era su marido, un farmacéutico de Brooklyn, y aún lo estaría más cuando leyó en el certificado de defunción una palabra que no había escuchado nunca, pero que se ha vuelto habitual entre los afectados del 11-S: sarcoidosis.

Hay patologías que por su baja frecuencia o quizás por sus exuberantes nombres no son conocidas por la mayoría de la población. En el pasado se solía llamar a las patologías con el nombre propio del que las definía, o estaban relacionados con los síntomas que producían; otras estaban vinculadas a fenómenos “sobrenaturales” o religiosos. Pues bien, ¿alguien ha oído o tiene información sobre la sarcoidosis? Si alguien se ha quedado sorprendido que no se preocupe, hace aproximadamente seis meses yo tampoco había dedicado mi tiempo a investigar sobre ello.

Tras consultar varios libros, páginas web, conversar con médicos de distintas especialidades y sufrirlo día a día puedo explicar que es una enfermedad inflamatoria que afecta múltiples órganos del cuerpo esencialmente los pulmones y los ganglios linfáticos. Los pacientes con sarcoidosis presentan en ciertos órganos del cuerpo granulomas (nódulos o masas anormales) los cuales consisten de tejido inflamatorio. Estos granulomas pueden alterar la estructura normal y posiblemente la función de los órganos afectados. Aparte de los pulmones y ganglios linfáticos, la sarcoidosis puede afectar piel, ojos, articulaciones, hígado, corazón y otros órganos y sistemas del cuerpo.

¿Quién tiene riesgo de desarrollar sarcoidosis? Generalmente ocurre entre los 20 y 40 años, siendo más frecuente en mujeres. Esta enfermedad es 10-17 veces más común en Americanos-Africanos que en personas de descendencia europea. Personas con ascendencia escandinava, alemana, irlandesa o portoriqueña están más predispuestas a padecer esta enfermedad. En España se estima que afecta entre 1,2-1,4 personas por cada 100.000 habitantes.

En casos en que se requiera, el tratamiento de elección, aunque no es específico pues no cura, sino que sólo frena, son los corticosteroides. Sin embargo aún no está muy claro el momento de instaurar el tratamiento, la dosis y la duración. Esto se debe, sobre todo, a que la evolución de la enfermedad es muy variable de un caso a otro y a las posibles remisiones. La mayoría de los enfermos con sarcoidosis mejoran espontáneamente. Alrededor del 80% de casos remiten sin tratamiento.

No pretendo continuar haciendo una descripción de la enfermedad, simplemente quiero hacer una crítica a los grandes entes encargados de investigar e informar y que a menudo confunden cifras con personas. Desgraciadamente, no existen grandes estudios sobre esta enfermedad, se desconocen las causas que la producen, aun sabiendo que el primer caso conocido fue hace más de un siglo y que lo relacionan, en ocasiones, con la inhalación de sustancias tóxicas. Es probable que dado el bajo índice de afectados no merezca la pena investigar sobre ello, o quizá no convenga alarmar a la sociedad.

Lo cierto es que me encuentro entre ese mínimo porcentaje de personas afectadas por esta enfermedad, a pesar de no haber tenido contacto alguno con aquel terrible atentado ni haber viajado a Estados Unidos. Con ello me gustaría lanzar una pregunta a quien me sepa contestar ¿qué está pasando? ¿si realmente tiene relación con agentes ambientales, de qué se compone el aire que respiramos? ¿por qué no investigan sobre ello? ¿por qué la enfermedad no tiene tratamiento? ¿qué ganan las farmacéuticas con todo esto? Son muchas las incógnitas pendientes de resolver.

Escrito por: Marta Castillo

Diálogo con la vida

Septiembre 23, 2008 por asiestoyyo

Siento que no soy feliz. No consigo encontrar aquello que me enganche a la vida. No consigo motivación alguna. No consigo ilusionarme con nada. No encuentro forma de reengancharme, de devolver la sonrisa a mi cara y conseguir las fuerzas necesarias para seguir adelante.

Pero empiezo a ser consciente de que algo en mí ha empezado a manifestarse. Creo que ya empiezo a conocer qué es lo que me ocurre: he perdido todo diálogo con la vida, con los elementos y esto está haciendo que me pierda grandes cosas.

Hace ya mucho tiempo, desde que me levantaba hasta que me acostaba estaba interactuando continuamente con los elementos, con el mundo: el sonido del despertador, los libros, las clases, los cafés con los compañeros, las dichosas prácticas de la facultad, las horas de biblioteca, las comidas, mi familia, las largas tardes con mi abuela, el viento golpeando mi cuerpo montando en bicicleta, el canto de los pájaros, el ladrido de un perro, el crepitar de la lluvia al caer, el olor de la naturaleza en estado puro… todo ello era interacción continua, diálogo con las cosas, con la vida. Todo ello, era un continuo reto, una ilusión continua. Cualquier logro, por mínimo que fuera, se convertía en una alegría, en un estímulo.

De un tiempo para acá, me he dado cuenta de que me he cerrado en mí mismo, de que he perdido toda conversación con las cosas y la ilusión de los pequeños retos conseguidos y no he sido consciente hasta que esta situación me ha corroído por completo. Me ha hecho volverme pasivo e inconformista con la vida, esperando cosas que quizá no lleguen nunca. Me ha debilitado y me ha hecho muy inseguro.

Pero esto ya se acabó. A partir de ahora, volveré a sonreir, volveré a conversar con los elementos, con mi vida. Voy a aprender a disfrutar de cada minuto que me ofrezca, de cada pequeño logro que vaya sucediendo. Voy a volver a contar con todo lo que me rodea. Voy a aprovecharlo y a no esperar metas inalcanzables. Voy a hacer que la vida venga a mí en lugar de ir yo a ella. Como bien diría un buen amigo mío, voy a dejar de desquiciar mi vida. Voy a dejarla que me refresque la existencia, que de valor a todo lo que hago sin menospreciar todo lo hecho.

Amigos míos. Si también vosotros habéis perdido el diálogo con la vida, si os encontráis apenados y no sabéis el por qué, si os encontráis infelices, os animo a hacer un parón en el camino y a reflexionar sobre ello. Vuestros corazones os lo agradecerán y os encontraréis a buen seguro un poquito más a gusto con vosotros mismos.

¿Qué hacéis vosotros para mantener el diálogo continuo con la vida?
¿Qué os hace sentiros fuertes y felices en el día d día?

Abro el diálogo porque seguro que no soy el único que se encuentra en esta misma situación y espero vuestras opiniones y vuestra participación, para aprender de vosotros y todos podamos compartir nuestras ideas y experiencias.

Iván

EL PECADO DE SENTIR, UN OBSTÁCULO SIN SUPERAR

Septiembre 22, 2008 por asiestoyyo

A menudo me entretengo en analizar los hechos que se presentan ante mí intentando dotarles de significado. Esta vez, he decidido analizar una cuestión que llevo mucho tiempo intentando comprender, pero que, quizá por mi modo de entender la realidad o de participar en ella, no consigo ver su lado positivo. Me refiero a la tendencia de muchas personas a no expresar los sentimientos que les unen a su familia, pareja, mascota… ante la sociedad.

Con el afán de dar respuesta a mi incertidumbre me dejé llevar por el “minúsculo” mundo de la búsqueda a través Internet. Puedo decir que encontré artículos interesantes sobre el tema, pero ninguno que haya resuelto mi duda o que dé explicaciones claramente estudiadas y contrastadas.

“El amor es insuficiente para expresar lo que siento por ti, sin embargo, es lo único que te puedo ofrecer” (Anónimo). La mayoría de la población coincide en su conclusión sobre la falta de expresión sentimental: miedo a ser rechazado. Lejos de no querer respetar esta idea, me atrevo a discrepar sobre ella. En la mayoría de los casos es hasta en la propia familia (padres, hermanos, tíos, etc.) donde se puede apreciar esta falta de demostración de afecto y es precisamente en este círculo social donde menos rechazo puede sentirse por ser una situación especial por la propia naturaleza que se encarga de unirlos, salvando excepciones.

“Apuesto por los sentimientos. El público está harto de tanto sexo sin sentido y de tanta violencia gratuita” (Richard Attenborough). Podría pensar que vivimos dentro de una sociedad seria, fría, reacia a compartir sensaciones, sentimientos…, pero me dispongo a afirmar que no es así. Por algún motivo que se escapa de mi razonamiento, la mayoría de las personas no tienen dificultad en mostrarse abiertas a ofrecer ternura, complicidad, confianza, estima… a bebés y niños, mientras que esta situación cambia cuando se trata de demostrar afecto a los adultos en presencia de otras personas.

¿Qué hay de negativo en que un ser humano muestre sus sentimientos hacia una persona, situación o cosa cuando hay otras personas delante? ¿Qué “catástrofe natural” puede originarse porque dos personas, tres, cuatro o cien muestren su cariño en público?

Tras la reflexión he podido comprender que quizá esta falta de libertad emocional nos venga marcada por normas impuestas en épocas pasadas. Apoyo la idea de que no es un camino fácil para quienes están acostumbrados a guardar distancias y apariencias, pero creo que el primer paso para poder expresar tus sentimientos es conocer que los tienes y ver como un acto positivo el mostrarte tal y como eres. De lo contrario, cuando algo tan simple y natural se convierte en un rechazo por seguir un patrón de conducta tendremos que enfrentarnos a una alexitimia y sinceramente…..¿merece la pena?

Por: Marta Castillo

El culto a la lectura

Abril 4, 2008 por asiestoyyo

¿Qué es un libro? Hoy en día es un término que ha perdido su notoriedad del pasado para ser un mero cúmulo de hojas numeradas cuya cantidad para muchos definirá el contenido del mismo en aburrido o divertido. Los avances visuales superan lo estático de las letras para apostar por una consecución de imágenes y sonidos inmediatos que merman poco a poco la capacidad imaginativa del individuo.

El desprecio a la lectura es el resultado del culto a la pasividad personal y la obtención inmediata de lo deseado. Uno de los pocos estímulos que un libro puede llegar a provocar en la persona se haya concentrado en el título y la imagen que recubre la cubierta, un título y una imagen que no concretiza el contenido temático ni garantiza lo que creemos esperar de él al asimilarlo a un contexto en concreto. Se olvida buscar el argumento de la contraportada por la preocupación de hallar algún indicativo que lo nomine como bettseller porque, dentro del razonamiento más simple, si lo han comprado miles de personas, será porque es bueno y tal número no puede estar equivocado ¿no?

El criterio de juicio en la elección de un libro es un asunto particular de igual modo que el gusto por una temática u otra. La indignación llega cuando el lector pertenece a una sociedad en la que leerlo aísla en un pequeño grupo de gente que comparte esta misma pasión incomprendida por todos aquellos que no la practican y menos aún por otros que se deleitan con orgullo en un desconocimiento de la misma que a veces desemboca en comentarios despreciativos. Leer no está de moda.

Leer es la conexión íntima del individuo con la creación surgida de la mente del escritor. El lector no hace suyo al libro sino que es éste el que se apropia del individuo, de su tiempo, le hace participar del sufrimiento o alegría de los personajes, de la visión de los paisajes y objetos descritos, del padecimiento de distintas situaciones y emociones….en definitiva, sin su participación activa no hay historia.

En conclusión, la culminación de un libro puede dejarte insatisfecho, decepcionado, fascinado…son muchos los adjetivos que se podrían aplicar. De cómo haya sido el final dependerá el comienzo del siguiente. Un libro que te cautiva hace retardar el comienzo de otro, te embarga un sentimiento de traición hacia el que has concluido o sospechas que el posterior no podrá ser mejor. Sea cual sea el sentimiento que provoque, un libro nunca te deja indiferente así que nunca dejes de leer….

Vanesa

Libros

Marzo 28, 2008 por asiestoyyo

Best seller

Hoy día nos tragamos un montón de información. Que si la sociedad de la información, que si mi vecino se lee cada día un libro diferente y yo me veo como un paleto con las manos vacías, que si mis amigos me recomiendan ciertas lecturas…

Pero lo que no podemos negar es que cada vez hay más literatura y cada vez, a mi me parece que va decreciendo en calidad. Mucho super ventas, mucha novela de escritor famoso… pero a la hora de la verdad, muchos de los libros que últimamente he leído me parecen una bazofia descomunal.

¿Dónde habrá quedado aquel “El nombre de la rosa”? ¿Quién escribiría aquel maravilloso “Lazarillo de Tormes”? Con Dan Brown y sus “Fortalezas” digitales, Kelly Nosecuantos y su “Harry” Potas y demás papelería de Maggy, nos acribillan con libros para pasar el rato, pero a mi juicio con muy poco rigor histórico y científico y a veces, con muy poco respeto al lector.

¿Dónde están aquellos libros que te enganchan hasta que te los terminas? ¿Dónde están todas aquellas horas de lectura hasta altas horas de la madrugada?

¿Qué opiniones os merecen los libros actuales? ¿Qué libros son vuestros preferidos? ¿Qué tipo de lecturas son más rigurosas y entretenidas como para pensar en comprar un libro?

Espero vuestros comentarios,

Iván

Hola de nuevo

Marzo 25, 2008 por asiestoyyo

Hola a todos,

Por razones técnicas, hemos tenido que trasladar el blog a este proveedor. El original dejó de funcionar y no nos dan respuesta a los problemas.

Esperamos poder seguir escribiendoos cositas nuevas más a menudo.

Un saludo y perdonad las molestias,

Iván